Unidad 6 - Conociendo el interior

Una vez más Katia está reunida con los estudiantes de la Fundación en el salón comedor para el desayuno, y como de costumbre pasa las orientaciones para los próximos pasos.

Al dia siguiente, tras menos de dos horas de viaje, nuestros estudiantes consiguen llegar a una agradable región rural de España. Conducidos por Don Pedro Ordóñez, el capataz, ellos están conociendo la propiedad de Esteban Perales, padre de David Perales, uno de los directores de la Fundación.

Don Pedro: Aquí, desde el caserón, es posible ver todo el entorno, muchachos. Eso es así porque el patrón ha construido su hogar sobre la colina, para estar siempre pendiente de todo lo que pasa a su alrededor. ¡Don Perales siempre ha sido muy listo! Por eso ha prosperado tanto.

Débora interviene:

Débora: Señor Ordóñez, he leído que la propiedad no se dedica más exclusivamente a la producción de vino. ¿Es verdad?

Don Pedro: Sí, sí, señorita. Eso es verdad. Empecé a trabajar con Don Perales desde los principios. Mi padre ya trabajaba para su padre cuando yo era niño, ¿lo sabe? Pero bien, cuando Don Perales empezó su propio negocio, me invitó a que viniera trabajar con él y yo no dudé un instante siquiera. ¡Son casi cincuenta años! Al principio, plantamos vides de dos especies distintas: la uva blanca Airén y la tinta Tempranillo, las dos típicamente españolas. Muy rápidamente la propiedad se hizo conocida en buena parte de España por la calidad del vino que producía.

Juliana: Ah, ¡que interesante! – comenta Juliana.

Don Pedro Ordˇ˝ez sigue:

Don Pedro: Pero usted sabe como son las cosas… a lo largo del tiempo el vino de otros países ha ingresado a España con mucha fuerza y la competencia se ha hecho terrible. Nuestra única salida ha sido diversificar. Ahora, plantamos las uvas Cabernet Sauvignon, que son extranjeras pero de comercio amplio, y también dedicamos parte del campo a uvas propias para producir zumos y dulces… y todo se hace acá, en la propiedad. La parte de los dulces la comanda mi mujer, Belén.

Débora se interesa:

Débora: ¿Y nosotros vamos a conocerla?

Don Pedro: ¡Evidente! Nuestra visita por el viñedo y por el área de fabricación de vino y zumo llevará unas dos horas. Después de eso, la encontraremos en el comedor para el almuerzo y por la tarde ella los conducirá por el área de producción de dulces.

Débora y Juliana: ¡Bárbaro! – dicen Débora y Juliana al mismo tiempo.

Poco más de dos horas después, concluida la visita, los estudiantes están compartiendo un magnífico almuerzo con el matrimonio Ordóñez y los empleados de la propiedad.

Débora: ¡Señora Ordóñez! – comenta Débora - ¡Qué almuerzo maravilloso!

Señora Ordóñez: Muchas gracias, señorita, pero el mérito no es solo mío. Yo comando la cocina, pero tengo tres cocineras más trabajando conmigo. Son todas muy buenas. Yo las elijo a dedo, así como selecciono a las personas que trabajan conmigo en la fabricación de los dulces artesanales. Son gente muy competente todos ellos.

Juliana: ¿Y cuándo vamos a empezar la visita al área de los dulces?

Señora Ordóñez: Ah, señorita, nosotros acá seguimos una tradición hace años: primero, el almuerzo, después el postre y antes de volver al trabajo, la siesta. El patrón hace cuestión de mantener la costumbre. Dice que los empleados trabajan mejor así; más contentos. Después de la siesta, yo os voy a demostrar personalmente todo el proceso de producción de nuestros dulces y, mejor que todo, cada uno de vosotros llevará una canasta con muchos de ellos.

Todos los estudiantes aplauden y dan vivas por la excelente noticia, felices por disfrutar un día tan interesante e instructivo.

Vuelve a leer este diálogo, ahora escuchando el audio. Para esto, pincha aquí.